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les pide un estilo de vida marcado por el celo apostólico

El Papa recuerda que los fieles tienen derecho a ver en sus sacerdotes a "hombres de Dios"

Redacción Madrid. 19 de Septiembre.

Al recibir a los obispos de la Conferencia Episcopal Panameña, que acaban de realizar su visita "ad limina", el Papa Benedicto XVI pidió inculcar "desde el seminario" a los candidatos al sacerdocio un estilo de vida marcado por el celo apostólico y el testimonio de comunión para que construyan "en ellos el hombre de Dios que los fieles tienen derecho a ver en sus ministros", informa en su página web ACIPRENSA (www.aciprensa.com).
 
El Papa resaltó las iniciativas de los obispos "para sembrar generosamente la Palabra de Dios en el corazón de los panameños, para acompañarlos en el camino de su maduración en la fe, de modo que sean auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo".
 
Según el Pontífice, "la fecunda acción misionera de sacerdotes, religiosos y laicos", contrasta "la creciente secularización de la sociedad, que invade todos los aspectos de la vida diaria, desarrolla una mentalidad en la que Dios de hecho está ausente de la existencia y de la conciencia humana y se sirve a menudo de los medios de comunicación social para difundir el individualismo, el hedonismo e ideologías y costumbres que minan los fundamentos mismos del matrimonio, la familia y la moral cristiana".
 
Ante estos retos, el Papa consideró necesarios "el conocimiento profundo y el amor sincero al Señor Jesús, en la meditación de la Sagrada Escritura, en la adecuada formación doctrinal y espiritual, en la plegaria constante, en la recepción frecuente del sacramento de la Reconciliación, en la participación consciente y activa en la Santa Misa y en la práctica de las obras de caridad y misericordia".
 
Sobre la pastoral juvenil y vocacional, Benedicto XVI exhortó a los prelados a rezar para que el Señor "envíe numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, siendo también esencial para ello un correcto discernimiento de los candidatos al presbiterado, así como el celo apostólico y el testimonio de comunión y fraternidad de los sacerdotes".
 
"Este estilo de vida ha de inculcarse ya desde el seminario, en el que ha de privilegiarse una seria disciplina académica, espacios y tiempos de oración diaria, la digna celebración de la liturgia, una adecuada dirección espiritual y el cultivo intenso de las virtudes humanas, cristianas y sacerdotales. De esta manera, orando y estudiando, los seminaristas pueden construir en ellos el hombre de Dios que los fieles tienen derecho a ver en sus ministros", precisó.
 
El Santo Padre reconoció las dificultades que encuentran muchas familias panameñas, "que amenazan la solidez del amor conyugal, la paternidad responsable y la armonía y estabilidad de los hogares".
En este sentido, señaló que "nunca serán suficientes los esfuerzos para desarrollar una pastoral familiar vigorosa, de modo que las personas descubran la belleza de la vocación al matrimonio cristiano, defiendan la vida humana desde su concepción a su término natural y construyan hogares en los que los hijos se eduquen en el amor a la verdad del Evangelio y en sólidos valores humanos".
 
El Papa subrayó que en el momento actual que vive el país, es especialmente urgente "que la Iglesia en Panamá no deje de ofrecer luces que contribuyan a la solución de los acuciantes problemas humanos existentes, promoviendo un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales".
 
"Por eso es primordial divulgar el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, que facilita un conocimiento más profundo y sistemático de las orientaciones eclesiales que particularmente los laicos han de asumir en el campo político, social y económico, favoreciendo igualmente su correcta aplicación en las circunstancias concretas", explicó.
 
Finalmente, consideró que "la esperanza cristiana podrá iluminar al pueblo de Panamá, sediento de conocer la verdad sobre Dios y sobre el hombre en medio de fenómenos como la pobreza, la violencia juvenil, las carencias educativas, sanitarias y de vivienda, el acoso de innumerables sectas o la corrupción, que en diversa medida turban su vida e impiden su desarrollo integral".

 

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