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Diario YA


 

Sindicatos ladrones e indignos, convocan marchas por la dignidad

Un manto de silencio, un manto de mentira, lo cubre todo

Javier Garcia Isac. Sindicatos ladrones e indignos, convocan marchas por la dignidad. Sindicatos mentirosos, sectarios y retrógrados tienen el atrevimiento de manifestarse por la dignidad. ¿Qué dignidad?, ¿la vuestra?. Jugáis con los parados y con los que trabajan. Manipuláis a un pueblo ignorante. Robáis dinero destinado a fines nobles y nos habláis de dignidad y recortes. No estáis legitimados. Por mucha cobertura mediática que tengáis, por muchos violentos y piojosos que acudan a estas concentraciones, por muchas declaraciones grandilocuentes de vuestros dirigentes,  por mucha comprensión por parte de la desnortada izquierda: vosotros no sois la solución, formáis parte de este problema. Todo en vosotros es falso, desde los ERES hasta la motivación de las marchas o concentraciones.
Utilizáis vuestras movilizaciones a modo de cortina de humo, a modo de engaño, a modo de manipulación, para tapar vuestros delitos, para engañar y para seguir pasando como respetables: nada más lejos de la realidad. Vuestra capacidad de tergiversación no tiene límites. Ni la vuestra, ni la de vuestros encubridores.
Utilizáis como fuerza de choque a colectivos de izquierda que como plaga de langostas, todo lo devora a su paso. Esta banda de delincuentes vociferante, sucia y muy, muy cobarde, es vuestra imagen: asustar a viandantes, robar en establecimientos, pegar a ciudadanos indefensos, romper el mobiliario urbano, amedrentar y agredir a policías. ¿Es esta vuestra dignidad?
Ni una sola condena a la violencia ejercida y en el fondo, eso está bien, pues sois coherentes con vosotros mismos. ¿Para qué condenar lo que se ha provocado? ¿Por qué condenar con lo que se está de acuerdo?
Tenemos un Gobierno débil, un Gobierno acomplejado, un Gobierno que parece paralizado por el miedo. Envía a las Fuerzas de Seguridad del Estado para que se dejen masacrar. Si la primavera llega a estar más avanzada, les envían con pistolas de agua, pues los pistolones ya los llevaban.
¡Qué bochorno y qué vergüenza!
La última gran intelectual de este país, Elena Valenciano, no envió su solidaridad y pesar a los policías agredidos. No envío su censura a estos actos por estar de “luto” por Suarez. Semejante pájara nos considera a todos igual de imbéciles que a aquellos que aplauden sus ocurrencias.
Elena, no condenas esto porque te mola, porque esta chusma violenta piensa como tú, porque ideológicamente te sientes muy cercana a ellos.
Los responsables de las marchas ahora nos salen con que “los incidentes los provoco el Gobierno y la Policía”. Todo muy propio de la Izquierda, la culpa siempre la tiene otro: un Policía coge un ladrillo y se lo estampa a sí mismo en la boca. Otro, coge una barra de acero y se autolesiona, creándole una grave conmoción cerebral. No olvidar que los burgueses son así de estúpidos, ya lo vivimos en nuestra Guerra Civil: los curas se suicidaban y las monjas se violaban a sí mismas para después acabar todos auto enterrándose.
Lo peor de todo son los jueces de este país. Su falta de preparación y objetividad y su cobardía, los convierte en colaboradores necesarios. ¿Cómo es posible que solo uno de estos delicuentes este detenido y el resto puestos en libertad?
Yo les aseguro que si este tipo de actos los hubieran convocado otras asociaciones dispares con las convocantes, habría muchos detenidos y un gran escándalo. Tendríais que escuchar a Freddy el Químico alertando sobre el involucionismo y el peligro de la extrema derecha.
Y es aquí donde reside el problema: Gobierno y Oposición, Oposición y Gobierno, llevan años luchando contra sus propios fantasmas. Llevan años demonizando a los que no suponían un problema, pero eso vendía mucho, y ahora, no saben qué hacer con esta gentuza a la que han alimentado y a la que han permitido.
Javier Garcia Isac
Una Hora en Libertad
 

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