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Calle Mártires de Paracuellos

El objetivo prioritario de la señora Carmena

Javier Garcia Isac / Una Hora en Libertad. Existe la creencia de que el asesino, el ladrón, siempre vuelve al lugar del crimen a borrar sus huellas.
La señora Carmena, alcaldesa de la ciudad de Madrid, se marca como objetivo “prioritario” la eliminación y sustitución de la Calle Mártires de Paracuellos. Resulta paradójico como aquellos que homenajearon al asesino, al carnicero, al verdugo, aquellos que le nombraron Doctor Honoris Causa, son los mismos que desean completar la ignominia, el despropósito, la felonía, la burla, a las miles de víctimas que perecieron en Paracuellos del Jarama, como mínimo con el consentimiento, si no con la colaboración de Santiago Carrillo, quitándoles la calle que recuerda la hazaña de este “insigne” comunista.
La señora Carmena desea la cuadratura del círculo. Quita las calles y plazas a las víctimas, para dárselas a los verdugos. Pareciera que el delito cometido por las victimas de Paracuellos fuera el de dejarse matar, el de no ser comunistas y sobre todo y muy importante, el de no pensar como ella. Con su postura, con su actitud, la señora Carmena y el Ayuntamiento de Madrid, dan una patina de legitimidad a los criminales, a los asesinos de Paracuellos. Supone un respaldo institucional a las matanzas cometidas. No nos debe de extrañar. La base jurídica que esgrime Carmena y su leal equipo de colaboradores, es la aplicación de la “ley de la mentira histórica” de Zapatero y que Rajoy con su mayoría absoluta, ha sido incapaz de derogar.  Siguiendo la lógica aplastante de esta ley, y las consecuencias de su aplicación, es fácil darse cuenta de que es una ley trampa, sectaria, maligna, que pretende borrar los crímenes, violaciones, matanzas y asesinatos cometidos por la izquierda durante nuestra Guerra Civil. Pretenden ocultar las evidencias de lo sucedido “quitando” todo vestigio y recuerdo de las fechorías cometidas,  tergiversando la Historia y la realidad. Una Ley revisionista que reescribe una historia, dividiendo a la sociedad entre buenos y malos, siendo los que perdieron la guerra los buenos, y justificando de esta manera todo tipo de atrocidades por ellos cometidos.
Mi indignación no conoce límites. Quitar la calle a los Mártires de Paracuellos, no es solo quitar una calle, no es solo borrar el recuerdo de las miles de víctimas asesinadas en la retaguardia y de la manera más cobarde posible, no es solo la desaparición de un nombre, es mucho mas. Encierra un grave peligro en la que todos debemos reaccionar. En Paracuellos del Jarama murió gente inocente sin la más mínima posibilidad de defenderse. Es un insulto a nosotros mismos, a la memoria colectiva de una sociedad muy dada a olvidar con facilidad a sus muertos. La ley de “mentira” histórica, no desea recordar la memoria de los que murieron a manos del bando que no pensaba como ellos, y cuyos herederos políticos redactaron esta infame ley.
Esto es solo el comienzo. La progresión lógica de esta ley, será la de borrar de  la memoria  colectiva de todos nosotros a las víctimas del terrorismo de ETA o GRAPO hasta 1975, para luego acabar borrando todo vestigio de violencia, crimen o asesinato cometido por la izquierda a lo largo de nuestra historia. Si permitimos que la Calle Mártires de Paracuellos desaparezca, desaparecerá un poco de todos nosotros, desaparecerá parte de  nuestra dignidad.
Se lo cuenta Javier Garcia Isac / Una Hora en Libertad.
 

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