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A las puertas del 45º Aniversario del Género Literario más contemporáneo... y del centenario de una muerte

Daniel Ponce Alegre. Antropólogo.

En este momento de la Historia, en la llamada Sociedad de la Información, que nos ha tocado vivir, los métodos, más o menos tecnológicos, de captación y obtención de datos e información, así como de difusión y análisis, son múltiples y diversos, tanto en el uso y aplicación como en la forma. Estos métodos, así como las vidas de los que los usan de forma abierta o más o menos clandestina, han quedado reflejados en la Literatura Universal y en el Cine a través de muchas novelas y ensayos, así como en excelentes largometrajes.

Sin embargo, no es sino hasta John Le Carré, a su obra general y en particular a su novela El Topo (gran novela de espionaje presencial y sobre el terreno, la mejor sin duda de su autor y de la que en breve se van a cumplir 45 años ) que no podemos hablar de Género Literario de Espionaje, y por tanto, de la inauguración del Género Espionaje.

John Le Carré, ( David Cornwell es su nombre real ) autor de El Topo, nació en Inglaterra en 1931. Cursó estudios en Oxford y en otras universidades europeas y poco después entró en el Cuerpo Diplomático, al servicio del espionaje del MI5 y del MI6, la inteligencia interior y exterior inglesas. Poco después comenzó a publicar algunos cuentos hasta dedicarse exclusivamente a la literatura, centrándose en el mundo del espionaje. En 1961, a los 30 años de edad, publicó " Llamada para el muerto ", y en 1963 alcanzaría un notable éxito con " El espía que surgió del frío " ( llevada al cine con una espléndida actuación de Richard Burton ), lo que le permitió dedicarse sólo a la literatura.

Fue en el año 1974 cuando dio el bombazo con " Tinker. Taylor, Soldier, Spy ( publicada en español como El  Topo ) y cuando se inventa la novela del Género Espionaje. Lo hizo a los 43 años, que son precisamente los que se cumplen ahora de la edición en español.

¿ Qué tiene esta novela tan celebrada hasta ahora mismo ?. Lo primero, que está escrita desde dentro, esto es, por un reciente ex espía que sabe muy bien de qué está hablando. Además, destaca por su inteligente y hábil manera de construir una trama muy compleja basada en las fundadas sospechas de que existe un topo, o varios como era el caso, al servicio de los comunistas soviéticos, en la cúspide del Circus, esto es, del Cuartel General de la Inteligencia de su Majestad. Y por encima de todo, por la excelente narrativa de la psicología íntima de todos los personajes, y por el desarrollo a modo de red de sus virtudes y defectos que deslumbran como soles incluso en los espías de postín, por supuesto, como soles cegadores que es preciso apagar para ver la verdad con claridad y libertad.

El resultado, es así tan extraordinario como inquietante, y no sólo para los personajes que desarrollan semejante oficio deambulando por las alcantarillas y cloacas siniestras, diabólicas, sino también para todos aquellos que observan expectantes la manera de gestionar la situación, el modelo de virtudes que se ofrece, el rechazo al mal y el resultado final de victoria.

En este sentido, El Topo ha sido y lo será siempre una novela de palpitante actualidad, y que además sobrecoge por su excelente prosa, casi poética, propia de Rubén Darío.

Conviene subrayar, en este punto, que acaso lo más espeluznante de esta novela es la habilidad para indicar la terrible soledad de los espías y sus orígenes concretos. No es saludable para nadie ocultar por obligación externa, presiones y adoctrinamiento ideológico carente de libertad y falso completamente ( como falsas eran, y son, las propagadas " bondades " del socialismo, del comunismo o del nacionalismo en la actualidad ), ocultar en qué ocupa su tiempo, dedicar tiempo a ocultar sus huellas, esfuerzos para crear falsedades y borrar la verdad, y distanciarse de las personas que te aman verdaderamente a pesar de tus errores del pasado. Todo esto, y mucho más, consigue Le Carré sin aparente esfuerzo, pero con gran sufrimiento interno y emocional que también queda plasmado.

Para concluir, el lector habrá notado que el titular termina diciendo: "... y del centenario de una muerte ".

A finales del año 1917, hace ahora un siglo, murió Margaretha Geertruida Zelle " Mata Hari ", fusilada por espionaje a las afueras de París, Francia. Nació en la ciudad holandesa de Leeuwarden en 1876. Tuvo una infancia sin grandes penurias y una juventud holgada hasta que la crisis social y económica, y la guerra, afectó a su familia. La joven, atraída por la vida acomodada y material, y por los uniformes militares, vio en el matrimonio su " libertad ", y en 1895, se casó con un oficial destinado en las Indias Orientales, Rudolf McLeod, ambos se fueron a vivir a Java. En esa isla indonesia, se fraguó su interés por los masajes y las danzas nativas, al tiempo que se derrumbaba su vida moral, psicológica y sentimental. Este hecho, la pérdida de su primer hijo a causa de una intoxicación, y un marido progresivamente alcohólico y violento, la llevaron a la separación, y se fue a París. La precaria situación económica en la que quedó, la llevó a perder la custodia de su otra hija, y a hacer del " baile y los masajes " su método de supervivencia. En 1903, comenzó a asistir a los salones parisinos, se atribuyó orígenes hindúes, los secretos del yoga tántrico y otras habilidades seductoras y sensuales que aumentaron la lista de sus amantes y la hicieron creerse poderosa e inteligente. Sus espectáculos acababan con ella casi desnuda, en algunos casos en la cama de los buenos pagadores, y en 1910 era ya la mejor pagada de Europa. Su notoriedad y ansias de poder y comodidad, la llevaron a ser objetivo de los servicios de inteligencia alemanes. La precaria situación económica de la Guerra hizo que aceptara trabajar para ellos, como informante de bajo perfil, como un peón prescindible y utilizable, con el pseudónimo de Agente H21, y entró en un túnel del que ya no conseguiría salir, a pesar de que algunos intentaron ayudarla antes de que fuese descubierta ( ella nunca destacó por sus dotes para el espionaje sólo para la seducción y la prostitución ) y condenada a muerte por traición. Fue ejecutada en París, tras haber sido detenida en Madrid. Su último gran espectáculo, lo hizo en España, en concreto en el Teatro Olympia de Valencia, lugar del que aconsejo su visita. Valencia fue el principio del fin para Mata Hari.

De la hija, que nunca llegó a saber nada Mata Hari, podemos decir que siguió su misma carrera ( de hecho estuvieron formándola en esos años ), tuvo una vida aún peor que su madre, fue más desgraciada y solitaria, y " utilizaba " a mujeres también. Murió en peores condiciones, y de su cadáver no se supo nada.

Sobre ella hablaremos, Dios mediante, por diversos motivos de gran interés, en un próximo artículo.

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