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Diario YA


 

Las mujeres tuvieron un protagonismo especial en los relatos de la Resurrección

La importancia de la mujer en la realidad eclesial y la Semana Santa

Fidel García Martínez. La importancia de la mujer en la realidad eclesial es cada vez más evidente, aunque aún necesita más visualización, lo que está logrando el Papa Francisco dando a la mujer  un reconocimiento eclesial importante, como el que tuvieron en la vida  de Jesucristo, y más especialmente  en su  Pasión, Muerte y Resurrección. Las mujeres tuvieron un protagonismo especial en los relatos de la Resurrección, que conforma el hecho histórico sin el cual el Cristianismo no superaría el mito al que lo quieren reducir  no solo los enemigos de fuera, sino algunos de dentro partidarios de la vieja desmitologización bultmaniana. 

todo el orbe cristiano estará celebrando la Pascua de Resurrección

SAETAS EN EL CORAZÓN

Manuel Parra Celaya. Cuando vea la luz este pequeño artículo, todo el orbe cristiano estará celebrando la Pascua de Resurrección, acontecimiento histórico central de la humanidad y justificación de nuestra fe. Y es así, aunque el encuentro familiar resultará algo deslucido en algunas regiones de España por la imposibilidad de reunirse los miembros de varias generaciones en torno a la tradicional mona; ello no será óbice para la reflexión, la esperanza y la alegría; acaso sí remita el jolgorio de los niños…

sin la Resurrección, el Cristianismo sería una ideología religiosa más

EPÍLOGO PASCUAL

Fidel García Martínez Catedrático Lengua y Literatura.Teologo. En todos los evangelios la presencia femenina es  constante: mujeres individuales; la  primera, la más singular es la Virgen María, Madre de Jesucristo, Dios y hombre verdadero, otras con nombre Marta, María, Juana (…)  y otras muchas   a las que Jesús libró de sus enfermedades o de la injusticia despiadada de ley, como la adúltera,  la samaritana la hemorroísa  (…) protagonistas de las preferencias de Jesús junto con los niños y los marginados de la sociedad judía de su tiempo. Esta presencia de la mujer en el evangelio es más intensa en la Pasión Muerte y Resurrección de Cristo.

Jesús Nazareno Rey de los Judíos

CRUCIFIXIÓN E INRI

Fidel García Martínez
El  acontecimiento  de la vida de Jesús más narrado por los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas  y Juan, es la de Pasión Muerte y Resurrección. El terrorífico suplicio de la crucifixión llegó a Roma por influencia  de Cartago. Los evangelistas lo narran con  gran exactitud  tal como lo sufrió Jesucristo. Según los romanos se fijaba al reo en la cruz ya montada. Previa a la crucifixión, como hizo Pilatos, se sometía al condenado al terrible tormento de la flagelación. Jesús después cargó con su cruz hasta el lugar de la calavera- Gólgota.

Crucifixio, un libro más que necesario para conocer a fondo la Pasión de Cristo

Humberto Pérez-Tomé. Es un hecho evidente que el Relato de la Pasión (RP), a pesar de que en apariencia es muy conocido por todos los creyentes, tiene «zonas oscuras», pues los evangelios narran con suma brevedad y concisión los episodios de las últimas horas de vida de Cristo, lo cual deja abiertos muchos interrogantes y misterios.

Semana Santa, Cristianismo y cultura

Tomás Salas. La Semana Santa año a año vuelve, sorprendiendo a muchos, enardeciendo a bastante gente y escandalizando a algunos. Para empezar, aparte de cualquier consideración moral o religiosa que queramos hacer, hay que reconocer: (a) su carácter de fenómenos sociológico y cultural (uso aquí el término en un sentido amplio, no en el estricto de cultura como lo concerniente al conocimiento, lo académico); y (b) su carácter extemporáneo, especial, a contrapelo del “sentido de los tiempos” (en el caso de que esta entelequia exista y de que la historia humana tenga una dirección, un sentido determinado).

Él ha vencido a la muerte

El triunfo de Jesús resucitado

Ángel Gutiérrez Sanz. La Buena Nueva de que es portador el cristianismo tiene su colofón en el Misterio Pascual, que se nos muestra como razón última de nuestra esperanza,  como causa fundamental de  nuestra alegría, porque Cristo ha querido hacernos a todos los hombres, partícipes de su triunfo. Según nos narran los evangelios, al despuntar el alba el sepulcro se abre para dar paso al Cristo victorioso quien anuncia a unas piadosas mujeres que Él ha vencido a la muerte.

Junto a Cristo en el Gólgota

Ángel Gutiérrez Sanz  Acabada la cena de Pascua, el Maestro con sus discípulos salieron fuera del Cenáculo  y atravesando el torrente Cedrón llegaron al huerto de los Olivos que iba a ser el escenario  de la terrible  agonía de un Dios, que por voluntad propia quiso sufrir como los hombres.  Jesús  de pronto se vio sumergido en un profundo abismo de soledad y miedo. Buscaba auxilio y no encontró a nadie que le pudiera consolar en este cara a cara con la muerte. “Me muero de tristeza” dice  Él, que hace unos momentos exhortaba a los discípulos a no tener miedo. El señorío y majestuosidad de ese hombre a quien todo fuerza se le sometía parecía haber desaparecido. Ahora le vemos débil y abatido, buscando ayuda en unos discípulos que se habían dormido “¡Padre ¡ ¡Todo te es posible!¡Aparta de mi este cáliz!... Pero si es tu voluntad que lo beba lo beberé.” Cuanto dolor, saber que iba a morir  por unos hombres que le habían dejado solo en estas horas de angustia.

 

 

 

 

Están cercanos los días en que se celebrará la Semana Santa

Carlota Sedeño Martínez Están cercanos los días en que se celebrará la Semana Santa en Málaga. Veremos las diversas imágenes de Cristo que representan su Pasión y Resurrección, y muchas imágenes de su Madre, la Virgen María. Yo no voy a hablar del arte y la belleza de las procesiones, ni de la cultura y la piedad popular, ni de la llegada de turistas, que supondrán una inyección económica en las maltrechas economías familiares de tantas personas.

Ojalá la apoteosis de las madrugás de la Semana Santa marque el comienzo de un amanecé donde España, por fin, conjure la pesadilla de los radikales

El amanecé de la madrugá

Laureano Benítez Grande-Caballero. Amanece en Triana. El Río Guadalquivir lleva en sus espumas saetas de amor, saetas, que mi Sevilla arroja implacable contra los infectos cubiles donde las hordas luciferinas de los coños insumisos han pasado una noche dantesca, carcomidos por la apoteosis católica de mi ciudad y mi España, aullando lastimeramente ante la epopeya de la madrugá.