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Diario YA

“…Fomentar un movimiento de masas fuera del Parlamento”

Unidos Podemos…intentando lo que no pudieron en 1936

Gustavo Vidal. Pocas dudas parecen ya caber sobre el verdadero rostro y entrañas de la coalición UP (Izquierda Unida, Podemos, Mareas, etc.) Algunos todavía se extrañan ante los recurrentes “shows” de esta extrema izquierda populista. Pero tal comportamiento, como veremos, ya fue utilizado por sus “padres” y es en extremo coherente.

Resulta harto comprensible cuando se cae en la cuenta de que la extrema izquierda populista no cree en la democracia parlamentaria, representativa. Muy al contrario, aspiran a una “democracia popular” y, en esta ensoñación procurarán enturbiar y abroncar cualquier viso de pacífica senda política. Su participación actual en las Instituciones no alberga mira alguna de integración política o construcción nacional. Han entrado en las Instituciones con la única finalidad de socavarlas, convertirlas en un obsceno “reallity” y, en la medida que puedan, derrumbarlas.

Pero nada de lo anterior debería sorprendernos. Sobre todo si repasamos la historia, retrocedemos 80 años y nos adentramos en aquel lodazal histórico e histérico donde aún chapotean su ira y odio los líderes de Podemos… “…Fomentar un movimiento de masas fuera del Parlamento”

Así, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936, una delegación de la extrema izquierda española viajó a Moscú, donde la cúpula de la Internacional Comunista (a la que, por cierto, el PSOE había rechazado unirse unos años antes), bajo su jefe, Dimitri Manuilski, preparó el documento para guiar a aquella extrema izquierda en lo que él denominaba “la revolución que se está desarrollando en España”.

Según el documento era vital fomentar “un movimiento de masas fuera del Parlamento” convirtiéndolos en “genuinos órganos de masas colectivos de una democracia de trabajadores a los que otorgar el reconocimiento de órganos de gobierno legalmente reconocidos, o sea, como verdaderos soviets”. (Directiva de la Comisión Ejecutiva de la Cominter, ECCI, de 21 de febrero de 1936. Rossiiskaya Akademiya, Moscú, 2001, pags. 267-268.).

El plan de Podemos y sus agregados no se desvía, salvo en la terminología, ni un milímetro de aquellos propósitos de 1936, esto es, desplazar al Parlamento y a los representantes políticos del eje de la vida política y las decisiones. A cambio, “órganos colectivos” (asambleas, plataformas, círculos, etc.)se irían apoderando de los resortes del poder. Con las Instituciones en almoneda y un Parlamento meramente decorativo, el poder sería ejercido por “trabajadores” agrupados en soviets (aunque arteramente no utilizarían este término, sino el ya aludido de asambleas, plataformas, colectivos o similares) e implantarían de facto una “República Democrática Popular” de extrema izquierda.

Huelga aclarar que cualquier “República Democrática Popular” ineluctablemente deriva, sin excepción, en un secarral de odio, represión, tiranía y ruina para casi la totalidad de los ciudadanos. No así para una pequeña nomenclatura parasitaria que siempre se instala en el lujo más obsceno e inmerecido.

Contra todo este plan liberticida advertiría en aquellos fragosos años un socialista ejemplar y ejemplarizante, Julián Besteiro. Contra todo esto advertimos sin descanso algunos. Y contra todo esto, si llegara el caso (confiemos que no) lucharíamos sin tregua los amantes de la democracia y la libertad.

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