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Diario YA

“Un solo bien puede haber en el mal: la vergüenza de haberlo hecho” L.A. Séneca

Señor Zapatero ¿no le parece que ya ha hecho bastante daño a España?

Miguel Massanet Bosch. En este mundo de pecadores parece que hay personas que han sido predestinadas por los hados o la Providencia, como prefieran, para crear problemas, para cometer equivocaciones o para convertirse en cenizos para el resto de sus conciudadanos. Claro que, si a estas criaturas a las que el Destino ha decidido convertir en una pesadilla para los que tienen la desgracia de tener que convivir con ellos, se les añade poder, escaso raciocinio, falta de prudencia, incapacidad para medir las consecuencias de sus actos y la absurda creencia de que han llegado a este mundo para convertirse en los salvadores de su patria; entonces, señores, hemos topado con una de las peores desgracias que puede tener un país. Este ha sido, sin duda, el caso de nuestro ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, al que tuvimos que soportar en el gobierno de España durante siete interminables años y al que se le puede atribuir, con todo merecimiento, la discutible honra de haber conseguido trasformar una nación, próspera y pacífica, en un cúmulo de desgracias, despropósitos, enfrentamientos ciudadanos y ruina financiera; cuyas consecuencias, desgraciadamente, todavía seguimos padeciendo.

Muchos tuvimos la esperanza de que, cuando dejó el poder y consiguió un puesto en este organismo, que recoge en su seno a las viejas “glorias” de la política española, al que se le conoce como Consejo de Estado, dejaríamos atrás una deleznable etapa de la política española y acabaríamos con aquella pesadilla que nos llevó a un solo paso de la quiebra soberana. ¡Nada mas lejos de la realidad!, porque si es cierto que hubo unos años en los que el señor Zapatero permaneció en un discreto segundo plano, parece que, con la llegada de Podemos y pensando, seguramente,  que era el único político que, en España, podía dominar a esta exitosa corriente comunista, no supo contenerse y, ni corto ni perezoso, acompañado del señor José Bono, decidieron entrevistarse con los esbirros de Pablo Iglesias, ¡Dios sabe si con la intención de lograr un acuerdo con el PSOE para una coalición en un futuro gobierno de izquierdas o si para pedirles un lugar dentro de Podemos! En todo caso, con su temeridad fue capaz de sorprender a propios y extraños y, seguramente, a los de su propio partido; con una decisión que, a vista del resto de españoles, pareció inoportuna y descabellada.

Lo malo es que, esta aparente resurrección del señor Zapatero al mundo de la política nacional, en lugar de constituir una ayuda para resolver los problemas del país, como hubiera sido si sus esfuerzos se hubieran limitado a limar asperezas entre el señor Pedro Sánchez y la Moncloa, en orden a presentar un frente común ante la amenaza del extremismo del frente populista de Podemos, mediante un acuerdo parecido al que Alemania ha conseguido entre el SPD y el partido de la señora Merkel, de modo que han aunado fuerzas para afrontar la crisis europea del brazo con lo que, sin duda, quienes han salido beneficiados han sido la nación alemana y sus ciudadanos.

Por el contrario y ante la perplejidad de los españoles y, mucho nos tememos que de los propios dirigentes del PSOE; el tándem R.Zapatero y el inefable ex ministro de AA.EE, señor Moratinos, decidieron por su cuenta salir de don Quijote y Sancho Panza para ayudar a quienes no se lo habían pedido, a solucionar sus conflictos, como ocurrió con su viaje a la Cuba de los hermanos Castro, en unos momentos en los que en Europa se estaba tratando de las relaciones de la CE con la isla antillana. Tanto Zapatero como Moratinos convirtieron, de la noche a la mañana,  un viaje que habían anunciado como privado en uno oficial, cuando fueron recibidos en audiencia pública por Raúl Castro y departieron un largo rato con él sobre temas que no eran de la incumbencia de ninguno de los dos españoles presentes. El Gobierno de la nación los llamó al orden y parece que ellos se disculparon apelando a excusas poco sólidas.; pero no aprendieron la lección.
 
Lo relevante de esta actitud de actuar por libre cuando a él se le antoja, resulta que no es algo de ahora y ya tiene precedentes en un viaje al reino de Marruecos, cuando era el jefe de la oposición, sin previa autorización del Gobierno. Entonces el escándalo fue mayúsculo ya que Zapatero se dejó retratar, en compañía de Mohamet VI, junto a un mapa de Marruecos que incluía como territorio marroquí a las islas Canarias y a Ceuta y Melilla. En el caso que nos ocupa de su reciente visita al reino alauí, ya como ex presidente del Estado español, ha vuelto a cometer la torpeza de dejar que las cámaras recogieran  su imagen hablando ante un atril, situado entre un retrato del rey de Marruecos y un mapa de su país en el que se muestra, como propio, todo el territorio del antiguo Sahara español y las ciudades de Ceuta y Melilla. Y todo ello ha tenido lugar apenas después de que hayan transcurrido unas semanas de aquella polémica visita a Cuba, según Zapatero realizada con carácter privado que, como ya hemos indicado, se convirtió en pública al anunciarse de una forma oficial.

Si, en sí, estas salidas de tono, este afán incontenible de seguir figurando en la política nacional y este empeño en meter baza donde no se le llama, desoyendo la llamada de la prudencia y la lealtad que, como ex jefe del ejecutivo, le debe a España y el actual gobierno de la nación ya son reprochables e impropias de una persona responsable; en las actuales circunstancias en las que, las buenas relaciones con Marruecos se mantienen gracias a un intento, de ambas naciones, de soslayar el problema del Sahara español y las aspiraciones de Mohamed VI sobre nuestras ciudades de Ceuta y Melilla; es evidente que, cualquier metedura de pata que pudiera dar a entender a Marruecos que existe una división dentro del Estado español que pudiera favorecer sus aspiraciones, podría considerarse de suma gravedad, máxime cuando lo que pudiera decir o proponer Rodríguez Zapatero no tendría ningún respaldo del Gobierno de España.

Lo cierto es que, en general, sentimos un enrarecimiento percibible en nuestra democracia, quizá una consecuencia marginal a la situación derivada de siete años de crisis, en virtud del cual los españoles parece que han tirado la toalla, en unos momentos en los que parece que la economía empieza a encauzarse, el trabajo da los primeros pasos hacia una reducción del paro y el financiamiento de nuestra deuda, aunque sigue siendo muy elevada (más del 97% del PIB) se consigue con facilidad y a unos intereses sensiblemente inferiores a los de épocas anteriores, con una prima de riesgo rondando  los 95 puntos básicos. Sin embargo, no es extraño que ello suceda, porque es muy propio de los carroñeros, como es el caso de las hienas, el permitir que sean otros carnívoros los que cobren las piezas para que, cuando se disponen a devorarlas, presentarse ellas para hacerse cargo del festín, expulsando a los que tuvieron que trabajar para conseguirlo.

En el caso español han sido este grupo de profesorcillos, los de Podemos, convenientemente entrenados en la Venezuela de Maduro, los que han irrumpido cuando la crisis está dando las últimas boqueadas, para criticar a aquellos que han tenido que apechugar con la parte dura del trabajo, pretendiendo beneficiarse de las conquistas de los demás para atribuírselas a ellos. Como sucedió en el caso de Rodríguez Zapatero cuando recibió la herencia de la gestión del señor Aznar, y decidió aprovechar las Arcas llenas del Tesoro para dilapidarlas en proyectos sociales inviables, hasta que se agotaron y tuvo que rendirse a la evidencia. Estos nuevos salva patrias comunistas, que pretenden instalar de nuevo en España un frente popular, se apuntan a hacerse cargo del país cuando piensan que pueden sacar provecho de una posible bonanza económica. Están equivocados, porque no estamos solos en este negocio y la CE permanece vigilante, como ha sucedido con Grecia, para que Europa no se salga de los límites que permitan mantenerla dentro del contexto económico, social y financiero mundial, lejos de las veleidades comunistoides que pudieran dar al traste con todo lo conseguido.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos indignados como la temeridad y la imprudencia de algunos puede poner en peligro la seguridad nacional y el bienestar de los españoles.
 

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