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La recuperación del Papa misionero

Los problemas del mundo y el Papa Francisco

José Luis Orella. La recuperación del Papa misionero, le está dando una visión global de los problemas del mundo, en un momento que quiere que sea clave en evangelizar las periferias. En Europa, el peso del catolicismo ha ido menguando, disolviéndose ante un relativismo que potencia el YO individualista ante cualquier tipo de compromiso. La carencia de valores morales no solo afecta a las relaciones humanas, sino también a las económicas y políticas, profundizando la actual crisis económica en otra social. El aborto y la eutanasia se vislumbran como jueces implacables sobre los elementos más débiles de nuestra sociedad, una comunidad que afecta a la rentabilidad de sus componentes, y que mira como eliminar a sus elementos “inútiles” ante la desaparición del Estado de bienestar. Estos hechos han causado que en el naufragio del protestantismo, intentando adaptarse a las nuevas realidades sociales, busquen la firmeza que el liderazgo católico ha levantado desde 1978 con Juan Pablo II. Al mismo nivel, en la Europa oriental, dominada en la antigüedad por las iglesias ortodoxas, intentan reevangelizar sus antiguas áreas, pero también quieren establecer una especie de Santa Alianza con un catolicismo, con el cual tienen en común toda la tradición apostólica y eclesial, ante un enemigo común.
Con respecto a África, se ha convertido en el continente del futuro por crecimiento demográfico y esfuerzo evangelizador. La respuesta que la Iglesia misionera da ante el Ebola, la emigración y las guerras la han convertido en la guardiana moral de un continente condenado al saqueo por sus elites y cómplices occidentales. En cuanto a Asia y Oceanía, el crecimiento se dispara, aunque sean todavía minorías embrionarias en mares de miles de personas sin conocimiento de lo que es el cristianismo, como India o China. No solo eso, si no con leyes cada vez más restrictivas contra la libertad religiosa de los católicos. La única salvedad es el próximo oriente, donde la presencia cristiana mengua  por el genocidio cristiano sufrido en los diferentes conflictos originarios por occidente en Irak y en Siria. El Papa intenta mantener un puente de compromiso con un mundo islámico, que se va radicalizando a golpe de petrodólar. Sin embargo, América presenta diferentes claroscuros, en su hemisferio septentrional, el catolicismo ha vuelto a una ortodoxia necesaria, pero después de navegar sin rumbo durante mucho tiempo, arraigando en ella escándalos como la pederastia, ante la ausencia de controles en los seminarios. Con respecto al hemisferio sur, culturalmente español, la deficiente presencia de personal religioso, la injusticia social que fomentó la aparición de la teología de la liberación, fomentaron en conjunto, políticas activas de los gobiernos de los EEUU a favor de sectas protestantes más agresivas, que se han mostrado dueñas de amplios contingentes en Brasil y las repúblicas de Centroamérica. En un continente donde reza en español el 42 % de la catolicidad mundial, el devenir de la cultura española no es cosa exclusiva de nuestro país, y se agradece, cuando se defiende al español frente a lenguas tan españolas como el catalán y el euskera, pero se margina de forma clamorosa a nivel laboral y educativo frente al inglés.
 

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