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‘LOS HOMBTRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES’

Literatura vs cine: El cuento de nunca acabar

Borja Rojas. 12 de junio. Literatura y cine desde principios del siglo XX, con la aparición de este último, siempre han ido de la mano. Al menos eso se puede deducir de la gran cantidad de películas que adaptan historias plasmadas en un libro. Ahí están ‘El señor de los anillos’ o ‘El capitán Alatriste’. En muchos casos se convierte en una lucha desesperada del guionista por tratar de recomponer un mamotreto de quinientas páginas en apenas dos horas. Es decir, aproximadamente 120 páginas sin dejar de lado los elementos sustanciales de la historia.

En este sentido, en la primera parte de la trilogía ‘Milenium’, ‘Los hombre que no amaban a las mujeres’ escrita por el desaparecido autor sueco Stieg Larsson, el guionista consigue resumir la novela de forma acertada. En ella se cuenta la historia de un periodista que llevado a juicio un importante empresario y condenado. Hasta su ingreso en prisión es contratado por un millonario de la familia Wagner quien quiere saber que pasó con su desaparecida sobrina predilecta.

Son muchos los ajenos a esta historia quienes podrían pensar por su título que ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ es un libro sobre homosexualidad. Nada más lejos de la realidad. Aunque tiene escenas de sexo y violencia, la película se destapa como un intrigante largometraje. El único punto crítico podría ser la introducción de un final bastante previsible.

Desde el punto de vista de la realización, son los propios compatriotas suecos quienes han llevado a cabo el filme. Por ello merecen un aplauso, pero siempre queda la duda de cuál hubiera sido el resultado si este proyecto hubiese recalado en manos de industrias más experimentadas como la norteamericana.

Lo peor de la película probablemente sea la fotografía con un excesivo grano producto de un mal ejercicio de rodaje que han intentado corregir en posproducción.

En definitiva una entretenida película y una buena adaptación literaria que hará volar nuestro tiempo en la sala de cine.  

 

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