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Diario YA

Las vitaminas son calidad de vida

Si hay algo de cuyas bondades nadie duda, son las vitaminas. Desde muy pequeños se nos dice que debemos tomar muchas, que determinados alimentos son buenos porque las contienen y que sin ellas no vamos a crecer. Pero, ¿sabemos qué son exactamente las vitaminas? ¿Cómo podemos asegurarnos de que estamos tomando las necesarias?

Tipos de vitaminas
Es posible que te suene la palabra amina, se trata de un tipo de compuesto químico derivado del amoniaco. Al añadirle el sufijo vit-, proveniente del latín y que significa vida, se forma la palabra vitamina. Esta denominación no tiene un sentido estricto, ya que no todas las vitaminas son aminas. Existen varias formas de clasificarlas, pero lo más habitual es referirse a vitaminas hidrosolubles o liposolubles.
Las liposolubles se disuelven en las grasas, se almacenan en el organismo y consumirlas en exceso podría ser perjudicial para el organismo. Entre ellas están las vitaminas A, K, E, D2 y D3. Mediante una alimentación equilibrada es muy difícil llegar a ingerir una cantidad inadecuada, el riesgo puede estar en el uso incontrolado de determinados suplementos vitamínicos.
Las hidrosolubles, sin embargo, se disuelven en agua. Esto debe ser tenido en cuenta a la hora de someter determinados alimentos a cocción, ya que en el proceso pierden una parte de las vitaminas. En este grupo encontramos las vitaminas B1, B2, B6, B12 y C.
Cada vitamina tiene su función
Vamos a ver algunas de las más importantes, y los efectos beneficiosos que tienen sobre nuestro organismo.
Vitamina A
Es importante para la vista, su carencia puede provocar sequedad en la córnea y ceguera nocturna. Refuerza además el sistema inmunitario y el funcionamiento del corazón. La podemos encontrar en el hígado, brócoli, zanahoria, mantequilla, batata, espinaca, calabaza o huevo, entre otros alimentos. También la leche y frutas como el níspero, el albaricoque o el melón cantalupo realizan un buen aporte de vitamina A.
Vitamina C
Una de las más importantes, ya que permite al cuerpo absorber el hierro, entre otras sustancias, y participa en la síntesis del colágeno. Así, es útil para el fortalecimiento de tendones, huesos y ligamentos. Como es bien sabido, se encuentra en la naranja, y también en otros cítricos como el limón, el pomelo, o la lima. Sin embargo, está presente aún en mayor cantidad en verduras como el pimiento rojo, el brócoli, el bulbo de hinojo o el perejil.
Vitamina D
No se puede obviar la importancia de la vitamina D, que ayuda al cuerpo a absorber el calcio, y así previene la osteoporosis y el raquitismo. Juega también un papel importante en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario. La conseguimos a través de los rayos solares, y en alimentos como el pescado, el marisco, los champiñones, la yema de huevo y el aguacate.
Vitamina B
Formada por una gran familia en la que entran B1, B2, B6, B12, ácido fólico y niacina, se trata de sustancias muy importantes para el funcionamiento del metabolismo y el sistema inmunológico. También son beneficiosas para la producción de glóbulos rojos, el sistema nervioso y la regeneración celular. Las podemos encontrar en todas las frutas, y en el caso de la B12, en la carne, el marisco, los huevos o el pollo.
Vitamina E
Funciona como antioxidante, y está presente en frutos secos y deshidratados, como nueces, pasas, almendras, piñones o almendras. Resulta importante además para la visión, la fertilidad y la salud de la sangre.
Vitamina K
Es fundamental para los huesos y la coagulación de la sangre. Está presente en hortalizas como el brócoli y la espinaca, aunque también se obtiene al comer kiwis, higos, arándanos y plátano.
Como hemos visto, una alimentación equilibrada y con abundancia de frutas y verduras, es la clave para obtener un suministro adecuado de vitaminas. Aunque muchas de ellas podemos comerlas crudas o con una preparación mínima, es interesante tener a mano unas cuentas recetas de verduras, para darle un toque de variedad a su consumo. De esa manera, es más divertido y se hace más llevadero, sobre todo para los más pequeños de la casa, que suelen ser los más reticentes.