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Diario YA


 

Uno de mis pasatiempos favoritos, es “observar”. Tener tiempo para analizar, ver y sobre todo pararte a “observar”.

La nueva izquierda más molona

Javier García Isac. Me gusta desde como una meticulosa ardilla sube a un árbol y desgrana lentamente una piña, hasta la inmovilidad de una paloma posada en una rama. Pero lo que más me apasiona, lo que más me vuelve loco, lo que más morbo me da, con lo que más disfruto, son con las contradicciones de la izquierda. Observar y analizar sus mensajes y propuestas debería ser una asignatura de obligado cumplimiento  en cualquier escuela de negocios que se precie, y sobre todo, comparar sus, mensajes iniciales con lo que luego llevan a la práctica. Este mal no es propiedad únicamente de la izquierda española, esto es compartido por cualquier agrupación, partido o movimiento político que tenga como colofón en cualquiera de sus actos, el levantamiento del puño, ya sea el izquierdo o el derecho, eso va en gustos, o cantar esa horrible canción de odio y terror que es la internacional. Esto último por cierto, en franca decadencia y desuso.
Ponernos aquí a repasar todas las contradicciones en las que incurre la izquierda, seria literalmente imposible. Necesitaríamos programas radiofónicos de 24 horas, y aproximadamente dos años, mas menos de programación ininterrumpida. Sería lo más parecido a un discurso de Fidel Castro, pero sin limitación en el tiempo.
La izquierda tiene la extraña virtud de ver siempre la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio, y mira que eso es difícil. Si analizamos las contradicciones de nuestra izquierda mas domestica, podremos observar, sus  quejas y  lamentos porque Bárcenas ya está puesto en libertad, después de 19 meses y a la espera de juicio, pero se escandalizan ante la propuesta de firmar un acuerdo que obligue al cumplimiento integro de las condenas.
Están en contra de la pena de muerte, pero en España organizaron crímenes  de estado y guerra sucia, están a favor del aborto, pero a muchos de ellos les escandaliza la fiesta de los toros y no el desmembramiento de un feto en el vientre de su madre. Están a favor del matrimonio homosexual, pero sin embargo, emiten muchos de sus programas televisivos, en cadenas propiedad de gobiernos donde se ejecuta sin piedad a los homosexuales y se lapida a las adulteras, y menos mal que están, como no podía ser de otra manera, en contra de la violencia machista.
Sus contradicciones son numerosas e ilimitadas. Realizan campañas contra la corrupción, pero allí donde gobiernan, la corrupción tiene un marcado carácter institucional. Esto tampoco debe extrañarnos, en su momento hicieron campaña contra la OTAN, para luego pedirnos el voto afirmativo, e incluso uno de sus dirigentes más insignes, llego a ser secretario general de este organismo tan odiado.
La izquierda sigue hablando de clases obreras y trabajadoras, pero tienen multitud de liberados que no dan palo al agua y su famoso grito revolucionario de “a las barricadas”, ha sido sustituido por el no menos famoso “a las mariscadas”. La mayoría de sus más destacados dirigentes sindicales, están afectados por gravísimos casos de corrupción, donde robaban fondos destinados a la formación de parados, o donde desaparecía el dinero para las cooperativas de viviendas.
Ahora tenemos nuevas siglas, nuevos dirigentes, más modernos y molones, más de “colegueo”, pero con los mismos “tics” que los de siempre. Uno de sus más altos dirigentes, envuelto en graves irregularidades financieras, considera que las acusaciones contra él, “van contra toda la organización”. Otro mal de la izquierda, escudarse en la masa para no dar la cara, erigirse en salva patrias, cuando nadie se lo ha pedido, creerse tener una superioridad moral, muy por encima del resto de los mortales y creer ciegamente en la democracia, siempre y cuando los resultados les sean favorables.

Una hora en Libertad.
 

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