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Israel y Hezbolá culminan la negociación del intercambio de prisioneros

  Israel y Hezbolá llevaron a cabo hoy su acordado intercambio de prisioneros. Para Israel, ha sido un día doloroso, en primer lugar por la constatación de que los dos soldados secuestrados por Hezbolá en 2006 estaban muertos, y en segundo lugar porque a cambio de sus restos ha tenido que entregar al partido-milicia a cinco prisioneros libaneses, entre ellos Samir Kuntar, responsable de la muerte de tres israelíes. En Líbano, sin embargo, los liberados han sido recibidos como héroes y el día de hoy es visto como una victoria de la resistencia a Israel.

   La operación comenzó a primeras horas de la mañana, con miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) apostados en la frontera entre Israel y Líbano, en el paso de Rosh Hanikra, esperando que una de las dos partes comenzara el intercambio de prisioneros.

   El primero fue Hezbolá, que a través del CICR entregó al Ejército israelí dos féretros que, como se constató después por los análisis de ADN, contenían los cadáveres de los soldados hebreos Ehud Goldwasser y Elded Regev, que fueron capturados en la Guerra de Líbano de hace dos años. Su estado no se había confirmado, pero el Gobierno israelí ya los dio por muertos cuando aprobó el intercambio con el partido-milicia.

   Tras confirmarse la identificación, el general israelí Elazar Stern, jefe de Personal del Ejército, y el jefe del Comando Central, Gadi Shamni, se trasladaron a los domicilios de las familias de los dos militares para comunicarles los resultados, mientras los camiones israelíes cargados de cadáveres de milicianos comenzaban a llegar al paso fronterizo.

   A pesar de que el Gobierno ya les había dado por muertos, los familiares y amigos de Goldwasser y Regev recibieron la noticia entre lágrimas y en medio de gritos de venganza. En casa de Regev, las imágenes mostradas por la televisión de los féretros en los que se encontraban los restos de los soldados fueron recibidas al grito de "Nasralá, pagarás", en referencia a Hasan Nasralá, el líder supremo de Hezbolá. "Es un día muy difícil para nosotros", reconoció el padre de Regev, Zvi.

   "Éste el momento más duro en dos años", declaró Shlomo Goldwasser, padre del soldado Ehud Goldwasser, citado por la edición digital del diario israelí 'Haaretz'. "Ahora, la familia sólo quiere estar sola. Nuestro objetivo en estos momentos es liberar a Gilad Shalit", añadió refiriéndose al cabo secuestrado por milicianos próximos a Hamás, que controla la Franja de Gaza.

   En un comunicado emitido antes de reunirse en privado con las familias de los soldados israelíes muertos, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, criticó a quienes "celebran la liberación de un hombre horrible que apaleó la calavera de una niña de cuatro años", refiriéndose a Samir Kuntar.

   Sin embargo, consideró que el intercambio de prisioneros revela la "fuerza moral y ética del pueblo de Israel". "Por esta fuerza decidimos recuperar a nuestros hijos, a pesar del alto precio de liberar a un asesino despreciable", añadió.

   Según informa la prensa israelí, a Ehud Goldwasser se le ha concedido el rango póstumo de sargento mayor, mientras que Eldad Regev recibirá la distinción de sargento de primera clase. Sus funerales están previstos para mañana, jueves.

   Aunque Hezbolá informó desde el principio que el CICR había confirmado la identidad de los cadáveres, el Ejército israelí anunció que realizaría sus propias pruebas. El dato lo confirmó unas horas más tarde, tras lo cual comenzó a enviar a la frontera los camiones con los 199 cadáveres de milicianos palestinos y libaneses, a lo que se había comprometido en el acuerdo alcanzado con mediación alemana.

   La alegría para los libaneses llegó con la puesta en libertad de cinco presos, entre ellos Samir Kuntar, quien llevaba 30 años encarcelado en Israel. Los cuatro fueron reunidos ayer y examinados por personal del CICR y por médicos del Servicio de Prisiones de Israel. Esta mañana fueron trasladados a una base militar israelí cercana al paso de Rosh Hanikra, donde esperaron a que la primera fase del acuerdo se completara.

   "No sé a qué mundo voy a salir", dijo ayer Kuntar mientras le preparaban para sacarle de la prisión, duda que pudo aclarar después, cuando fue recibido en su país junto a los otros cuatro presos como un héroe nacional, al considerar su liberación como una victoria de la resistencia a Israel.

   En la localidad fronteriza de Naqoura cientos de personas esperaban a los cinco prisioneros liberados, los últimos libaneses que permanecían en Israel, además de representantes oficiales y de Hezbolá para darles la bienvenida. "Hoy es un día de victoria para la unidad del pueblo el Ejército y la resistencia" y la liberación de los prisioneros es resultado de los sacrificios de todas las facciones de la sociedad, manifestó el ministro libanés de Defensa, Elias al Murr.

   La alegría de los libaneses se manifestaba en las calles, donde ondeaban banderas de Hezbolá, desde el sur de Líbano y a lo largo de la autopista que recorre la costa desde Naqoura hasta Beirut. "Liberación de los cautivos: un nuevo amanecer para Líbano y Palestina", se podía leer en una de las pancartas.

   Dos helicópteros del Ejército libanés llevaron a los presos libaneses liberados hasta el aeropuerto de Beirut, donde les recibieron besándoles en el rostro el presidente, Michel Suleiman, el primer ministro, Fuad Siniora, y el presidente del Parlamento, Nabih Berri.

   "Vuestro regreso es una nueva victoria", destacó Suleiman, quien agregó que la alegría que vive Líbano "alcanzará su punto más alto" cuando cuando el país "recupere la plena soberanía sobre las Granjas de Sheeba y las colinas de Kfarshouba", ocupadas por Israel.

   Las felicitaciones al intercambio de prisioneros han llegado de muy distintas partes y de formas diferentes. Mientras las autoridades palestinas, ya sean Mahmud Abbas desde Cisjordania o Ismail Haniyeh desde la Franja de Gaza, daban la enhorabuena a Hezbolá por la liberación de Kuntar, la UE y Naciones Unidas esperan que esto sólo sea el principio de una paz duradera en la región.

   La comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, valoró el intercambio como un avance hacia la total aplicación de la resolución 1701 de Naciones Unidas --que exige el cese inmediato de hostilidades entre Israel y Hezbolá-- y elogió el papel de la ONU y de "todos aquellos que han contribuido con su papel a hacer posible este intercambio".

   Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, dijo sentirse "verdaderamente animado" y afirmó que espera que "sea el inicio de otros intercambios en el futuro". "Espero que la liberación del cabo (Gilad) Shalit y de los prisioneros palestinos tenga lugar en cuanto sea posible", añadió.

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