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Diario YA

hasta qué punto el sistema D´Hondt puede llegar a producir situaciones de difícil resolución

Es urgente cambiar la ley electoral

“Si no desarrollas una cultura democrática constante y viva, capaz de implicar a los candidatos, ellos no van a hacer las cosas por las que los votaste. Apretar un botón y luego marcharse a casita no va a cambiar las cosas” Noam Chomsky

Miguel Massanet Bosch. En España, una vez que el bipartidismo que nos dimos los españoles durante los primeros pasos de nuestra democracia, se ha demostrado que ha dejado de tener vigencia, con los resultados descorazonadores de las últimas elecciones legislativas, donde tuvimos ocasión de comprobar hasta qué punto el sistema D´Hondt puede llegar a producir situaciones de difícil resolución; proliferación de pequeños partidos difíciles de encajar en un gobierno medianamente eficiente; graves dificultades para conseguir formar un gobierno mínimamente estable ( un año se necesitó en España para formar un gobierno en minoría); enfrentamientos de líderes para conseguir alcanzar el poder lo que, normalmente, les obliga a hacer cesiones que sobrepasan lo razonable, de modo que puede suceder que, en el afán de ocupar la presidencia del gobierno, puede producirse el hecho, poco deseable, de que se deba modificar el programa electoral que se había ofrecido a los votantes que, en definitiva, fueron los que, en las urnas, decidieron darle la mayoría para que gobernase según las propuestas políticas que se les hicieron, pensando que, al menos la mayoría, se llevarían a efecto.

Si antes ya se podían poner objeciones a la Ley D´Hondt, por su complicado sistema de contar los escaños para cada formación política; favorable, sin duda, a la atomización de partidos, entre los cuales pueden llegar a obtener escaños, como ocurrió en Cataluña, partidos meramente residuales, como fue el caso del partido anarquista de la CUP que, con unos doscientos mil votos, logró el número suficiente de escaños en el Parlamento catalán, suficientes para tener en sus manos la llave de la gobernación, como muy bien saben los de la antigua CDC ( CDEcat) y los de la ERC, del señor Junqueras que, por propia experiencia conocen, a su pesar, los pasos en falso que les ha obligado a dar el partido anarquista en su camino, ya de por si escabroso, hacia la pretendida independencia de la región catalana.

Es evidente que, con el actual sistema de votación, el país está condenado a no salir nunca de esta situación, evidentemente desagradable y contraria a la eficacia en la conducción del país donde, el Gobierno, tendrá grandes dificultades en poder aplicar su programa; en todas sus decisiones ( al no tener la mayoría absoluta de los escaños en el Congreso de diputados y en el Senado), se ve obligado a irse ajustando a lo que la oposición, en este caso, en condiciones de poner en serias dificultades al objetivo ya que, los 176 escaños que se precisan para conseguir la mayoría, son caros de conseguir y, generalmente, siempre está condicionado a que, aquellos que se comprometen a apoyar al Gobierno, exigen una contraprestación que, en la mayoría de casos, supone perjudicar, de una forma u otra, al resto de ciudadanos; que se ven lesionados, en su derecho a ser tratados en plano de igualdad, con el resto de ciudadanos españoles.

Es obvio que las dificultades para poner de acuerdo a los partidos de la oposición y al partido del Gobierno serían, en estos momentos, muy superiores a las que hubieran tenido los del PP si, en la legislatura donde tuvieron mayoría absoluta – una legislatura en la que, lastimosamente, se perdió la ocasión de llevar a cabo una renovación del país y de la legislación que los socialistas nos habían legado y que, por desgracia, seguimos padeciendo por la ineficacia de un gobierno que, incomprensiblemente, fue incapaz de darle un vuelco a España, poniendo las cosas en su sitio, debido a esta manía de sentirse cohibidos y amedrentados por no perder votos, de cara a los siguiente comicios – sin embargo, siendo, junto a los del PSOE, quienes debieran de estar más interesados y disponen de los escaños suficientes para poner en marcha una reforma que les podría favorecer a ambos, en cuanto a resultados positivos que les podría reportar, en próximas consultas electorales, el modificar la actual ley electoral y, por ejemplo, fijándose en el procedimiento utilizado en nuestra vecina Francia, de la doble vuelta o ballotage, un procedimiento en el que, los dos candidatos que han obtenido el mayor número de votos, tienen opción a una segunda vuelta en la que, el resto de candidatos ya no pueden presentarse y deben escoger por una de las dos opciones que quedan.

Sería prolijo y, seguramente, no conseguiríamos más que embrollar la cuestión, si quisiéramos entrar a fondo en la explicación de este sistema, sin embargo, como ha sucedido en Francia con el señor Macron, es evidente que permite que, el que finalmente se hace con la gobernabilidad del país haya sido quien haya conseguido más votos que su rival y así se impide que, una serie de pequeñas formaciones marginales, con escasa representación popular, puedan impedir que quien ha logrado el mayor número de escaños, se vea mediatizado en el desarrollo de su programa electoral y estorbado por una oposición que se dedique, como está sucediendo en España, de forma sistemática, a poner palos en las ruedas de todas las proposiciones presentadas por el Gobierno ante el Parlamento, simplemente porque, independientemente de si la propuesta es buena o mala, provechosa o perjudicial para el pueblo español o para el país, sea sistemáticamente rechazada por aquellos que, lo único que pretenden, prescindiendo del interés de la ciudadanía, es llevar al Ejecutivo a un límite en el que se vea obligado a tirar la toalla para, cuando se llega a esta situación, hacerle dimitir para convocar unas nuevas elecciones, sin tener en cuenta si son oportunas para la nación; en las que aspiran a conseguir los votos precisos para intentar gobernar sin que, con el actual sistema D´Hondt, tampoco tengan la garantía de conseguirlo con lo que, es obvio, que las posibilidades de volver a la situación por la que pasamos hace unos meses, en la que se tardó un año en llegar a conseguir un nuevo gobierno y, aun así, estamos viendo la imposibilidad de que pueda llevar a cabo nada de lo que había prometido, cuando se promocionaba para conseguir el voto ciudadano. Lo malo es que, la situación actual de nuestra nación podríamos decir que es atípica y poco común.

Si aludimos a la situación económica, al aumento del empleo con la consiguiente reducción del desempleo, a la mejora de nuestras empresas, de la producción, de nuestras exportaciones y balanza de pagos, a la disminución de la prima de riesgo y a los intereses que pagamos por la emisión de nuestra deuda ( parte de la cual devenga intereses negativos) etc.; es evidente que hemos entrado en una fase positiva de recuperación, por mucho que comunistas y socialistas nieguen la evidencia y se empeñen en insistir en que “estamos peor que nunca” o que Rajoy y el PP están llevando a España “a la peor situación de la Historia”. Es curiosa la falta de memoria de esta izquierda que se ha olvidado cómo tuvo que tirar la toalla cuando habían conseguido llevar a España al borde mismo de la quiebra soberana, en el año 2011, y que fueron los del PP los que tuvieron que levantarla, mediante el sacrificio de todos los españoles.

La desvergüenza de los líderes de Podemos, del PSOE y, en alguna ocasión, de otros partidos como Ciudadanos, supera los límites de la decencia y entran en la filosofía barata de quienes, con tal de intentar alcanzar el poder, no dudan en pretender engañar al pueblo con cuentos inventados en los que no titubean en acudir a la mentira, el engaño, la trola, el perjurio y, si hiciera falta, a la calumnia o la amenaza, con tal de perjudicar a quienes, afrontando dificultades y luchando por conseguir sacar a los españoles del marasmo en el que, sus adversarios políticos, los habían metido.

Cuando el país empezaba a mejorar sensiblemente y la tarea más incómoda y menos gratificante ya se había hecho; aparecen ante los españoles, con las ínfulas de tener en sus manos la solución de los problemas del país, acrecentando la magnitud de los mismos y exagerando la pobreza del país, una situación que sólo ellos ven ya que, basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que esta nación mísera, destartalada y pobre que, sólo su malicia, pretende que veamos, no es más que un intento de cambiar la realidad y su mala fe, no es más que un espejismo que, señores como Pablo Iglesias, Errejón, Monedero, Pedro Sánchez y toda la camarilla de comunistas, con Garzón de IU, a causa de una enfermedad congénita que su fanatismo les ha inculcado en su corazón, lleno de rencor y afán de venganza, les impide ver la realidad de una España en vías de superar sus problemas siempre que ellos, con sus malas artes, no estorben el trabajo de todos aquellos que quieren que la esperanza de un país mejor se convierta, cuanto antes, en una esplendorosa realidad.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos quedamos con esta inquietud que se ha despertado en nosotros, cuando hemos contemplado los efectos de un sistema electoral que vemos que, desgraciadamente, si seguimos con él, no vamos a tardar mucho tiempo sin que, sus efectos, puedan llegar a situar a España en manos de quienes esperan llegar al poder, para convertirla en un sucedáneo de lo que fueron los países comunistas de detrás del famoso telón de acero. Vade reto Satanás.

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