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EL CARDENAL CISNEROS: El genio que unió a España

Fidel García Martínez. Catedrático Lengua Literatura, Primer Premio “María Zambrano” Si alguien en España fue grande por su talento, por su integridad moral, por su prudencia como gobernante por su profundidad teológica, por su espiritualidad franciscana es el gran Cardenal, Francisco Jiménez de Cisneros cuyo Vº centenario de su muerte (Roa 8 de noviembre 1517) está pasando tan olvidado y marginado como lo fue Fernando el Católico en su centenario a quien por lo menos en los curso de La Granda se le está dedicando un curso intenso y extenso.

La grandeza de Cisneros está unida a la grandeza de España. La historia de Castilla como núcleo aglutinador de la unidad de España, hoy cuestionada por lo mayoría de las fuerzas política independentistas o no, como Pedro Sánchez que vende nacionalidades al gusto del consumador basadas en la nada del federalismo asimétrico. La historia de esa gran Nación que es España, la primera gran nación de la modernidad política, no se puede comprender sin el regente y gran gobernante, genial y pacificador hombre de estado que fue Cisneros a quien trató de imitar por su visión política otro gran cardenal el francés Richelieu, quien se inspiró en el español para unificar Francia, cuya unidad nunca ha sido cuestionada por ninguna fuerza independentista, que, por supuesto no se toleran. Cisneros tenía una idea muy clara de la España en momentos cruciales. La muerte del príncipe Don Juan, desbarató todos los planes de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando.

La sucesión del trono recae sobre Doña Juana, casada tras muchas vicisitudes con un extranjero, el borgoñés Felipe, conocido como el Hermoso. La muerte repentina de Felipe el Hermoso, hace posible, que el Rey católico Fernando, vuelve a coronarse como rey, en nombre de su hija Juana, pero España tendrá un nuevo rey de la dinastía de los Austrias, el futuro emperador Carlos, que llega por Villaviciosa a España en 1517. Es una época de cambio y es la que vivió Cisneros que lo fue casi todo antes de la regencia del reino (1506-1517): Confesor de la Reina y su máximo consejero (1492), Arzobispo Toledo, Inquisidor General para Castilla y Cardenal, hasta el gran Rey Fernando el Católico, lo quiso promover al Papado.

Como decía el gran historiador Zurita: era más rey que fraile. La gran idea de Cisneros fue hacer de España un estado moderno, siguiendo las pautas de sus mentores los Reyes Católicos. Pero la obra del gran cardenal no sólo fue política, sino que también tuvo una dimensión religiosa y cultural que colocó a España a la cabeza de la modernidad: fundó la prestigiosa universidad de Alcalá de Henares, abierta a todas las tendencias modernas, a la vez que plantaba batalla al luteranismo; preparó una versión políglota de la Biblia para la que invita a Erasmo.

Cisneros fue un gran reformista prudente y decidido de las estructuras eclesiales de su tiempo. Y tuvo una gran influencias en la Evangelización del Nuevo Mundo, basada en la respeto a los nativos y no en su genocidio como aún vociferan muchos españoles seducidos por las mentiras y manipulación de las plurales y sectarias leyendas negras. Cisneros no llego a poder concretar toda su visión del estado, porque no convenció al joven emperador Carlos, pero dejó como herencia un ideal de gobierno abierto a la modernidad. Para la Diócesis de Alcalá de Henares su hijo más ilustre el Cardenal Cisneros es: Siervo de Dios. Fernando el Católico y el Cardenal Cisneros un doble motivo para sentirse sanamente orgulloso de ser español.