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Diario YA


 

Editorial: "El imperio de la mentira"

Podemos enmarcar la reciente polémica entre el Gobierno y el Gobernador del Banco de España dentro de la "política ficción" a la que se dedica Rodríguez Zapatero desde el infortunado día en que la mayoría del pueblo español le puso en el Palacio de la Moncloa. En este caso, el célebre MAFO (¿quién no conoce a MAFO a estas alturas?) tiene más razón que un santo al avisar de los negros nubarrones que se ciernen sobre la economía en general, y sobre las pensiones en particular, pero en la actual democracia da lo mismo tener razón o no tenerla, porque la verdad es patrimonio exclusivo del Gobierno.

Medítese fríamente lo que esto supone en la práctica. Que el Gobierno imponga su verdad como la única, la indiscutible e incuestionable, significa que las instituciones, el Parlamento, la Corona y desde luego la ciudadanía entera, estamos de más. No sólo eso: es innecesario componer un Ejecutivo de personas brillantes, cultas y excelentes en su capacidad de trabajo, porque lo que interesa no es la resolución de problemas, sino la propaganda. Zapatero vive de la permanente campaña de "agit-prop" que inició ya antes del 11-M, y que los españoles digerimos con una pasmosa facilidad.

¿A quién le importa que Fernández Ordoñez maneje una privilegiada información que le permite hacer análisis de gran precisión y realismo?, ¿qué importa si ciertos economistas "antipatriotas", algunos cenizos de la prensa y pocos expertos independientes auguran un año 2010 aún peor que el actual? Zapatero tiene su propio grupo privado de palmeros de la "información" (nadie podrá acusarle, como a otros presidentes, de usar la TV pública en beneficio propio, sencillamente no le hace falta), y por tanto, fabrica su realidad, la que sólo él se cree y la que proyecta a todos los ciudadanos, sin que éstos tengan apenas capacidad de respuesta.

Y enfrente, el verdadero problema: nada de esto podría suceder sin una oposición como la que está realizando, de manera totalmente irresponsable, el Partido Popular. Nada podría conseguir Zapatero si tuviera enfrente un grupo serio, coherente, sólido y capaz de ilusionar a España con sus propuestas. No dudamos que Rajoy y los suyos deseen honestamente arreglar la terrible situación que vive nuestro país, pero lo único que podemos constatar con certeza absoluta es que se están equivocando de cabo a rabo. Es más: ni siquiera ganando claramente las elecciones europeas conseguirá Rajoy convertirse en un candidato con opciones a llegar a La Moncloa.

Triste España. Un país que estaba preocupadísimo por la Guerra de Irak (¡qué capacidad para sentirse aludido por todo lo exótico!), que sufrió en casa una matanza de compatriotas cuyos autores aún no hemos identificado (ni falta que hace, porque seguimos tan tranquilos), que puso en el poder a un completo desconocido de quien había serias dudas acerca de su equilibrio personal, y que hoy, patas arriba, sin presente, sin futuro y renegando de su pasado, convive con el hastío, la decadencia, la mediocridad y la mentira. Bonito paisaje para nuestros nietos.

Sábado, 18 de abril de 2009.

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