Home

Diario YA


 

Entrevista con Santiago Gotor, precandidato a la presidencia del PP en Barcelona

“Los partidos que se denominan democráticos tienen pánico a la democracia interna”

J.M. Pozuelo. 14 de noviembre. El próximo día 22, el Partido Popular de Cataluña, se enfrenta de nuevo a un congreso, esta vez en Barcelona, para designar a las personas que habrán de ocupar la presidencia y la secretaría general del partido en esta ciudad. Dos candidaturas optan al puesto. Por un lado la oficialista; por otro, la que encabezan Santiago Gotor y Lluís Tejedor. La oficialista cuenta con todo el apoyo del “aparatik” de Génova.

Entrevistamos a D. Santiago Gotor para que sea él mismo el que nos hable de la idea política que persigue presentándose como candidato a la presidencia del PP en Barcelona y en qué consiste exactamente esa “regeneración moral y de ideas” que parece estar haciendo tanta falta a la derecha española.

¿Cómo definiría la situación política que se vive en Cataluña?
 
Percibo una desafección cada vez mayor de la gente hacia la clase política. El tripartito no tiene capacidad ni iniciativa para gobernar; C.I.U. necesita urgentemente recuperar el poder y está dispuesta  a todo con tal de conseguir este objetivo; y el Partido Popular es incapaz de aprovechar el panorama para crecer y convertirse en alternativa real de gobierno.
 
¿Cómo definiría la situación política dentro del PPC?
 
Yo veo al partido desunido, desmoralizado y desilusionado. Hace falta una refundación  en torno a un proyecto capaz de devolver la esperanza y la ilusión a sus militantes y afiliados. Los congresos se cierran en falso, se fomenta un clientelismo cuyo único objetivo es perpetuar a los de siempre en el poder y la realidad es que el partido va menguando en todo el territorio.
 
¿Cree que es acertado hablar de dos partidos populares en Cataluña, uno renovado que asume los postulados del nacionalismo catalán y un PP (que podrían representar figuras como la suya o la de D. Alejo Vidal Quadras) con sentido de España y contrario a los desmanes nacionalistas?
 
Sinceramente creo que todo el mundo tiene claro que el PPC forma parte de un partido nacional y que nunca ha tenido un discurso “nacionalista”. Otra cosa es que por motivos de estrategia o táctica política unos dirigentes hayan incidido en unos aspectos y otros hayan preferido otros. Aquí se podrá discutir pero para mí lo importante es estar convencido de que tu proyecto es el mejor para la sociedad. Y si te lo crees y eres capaz de defenderlo sin complejos y con naturalidad entonces es cuando llegas a la gente. La coherencia engancha.
 
¿Es acertado pensar que ustedes van perdiendo porque desde Génova se apuesta más claramente por la lista oficialista de Sánchez Camacho?
 
Me da la sensación que a Madrid le importa más bien poco la situación del partido en Cataluña. La experiencia nos ha demostrado que si es necesario gobernar se pacta con CIU, y esto nos hace mucho daño y nos impide crecer aquí. Pero no todo es culpa de allí. Hemos de hacer autocrítica. La realidad es que aquí se va cambiando al presidente pero la estructura y el aparato del partido siguen siendo las mismas. Está claro que el problema no es sólo de presidente y de discurso sino más profundo. Hay que abordar una renovación profunda y sincera.
 
Por lo que hemos podido leer, tanto los militantes como los votantes del PPC están bastante descontentos con la situación interna dentro de las filas del PP en general y del PPC en particular, ¿es posible cambiar ciertos hábitos desde dentro del PP?
 
Es lo que algunos venimos intentando; pero en honor a la verdad los partidos que se denominan democráticos tienen pánico a la democracia interna y es prácticamente imposible ganar un congreso en contra del aparato. No hay igualdad de oportunidades ni neutralidad alguna. Los distritos y las comarcas se ponen a trabajar por y para una de las candidaturas, la llamada “oficialista”. Además hay mucha gente que vive de su cargo y tiene miedo a las posibles represalias “si se equivoca a la hora de dar el aval”. Pero hay que seguir luchando. Al final lo que está en juego es la libertad y las batallas por la libertad sólo se pierden si no se dan. Estoy convencido que algún día alguien conseguirá vencer. Sorprende que en el congreso de Valencia, de entre el millón de afiliados que dicen tenemos, no hubiese ninguna candidatura alternativa a Mariano Rajoy.
 
Para alguien no nacionalista, ¿debe plantear algún problema el Estatut? ¿Puede ser la raíz del problema el hecho de que el PP haya firmado y consensuado otros estatutos que superan incluso al de Cataluña? ¿Tiene alguna autoridad moral su partido en estos momentos en este tema?
 
La  posición del PP frente al Estatut de Cataluña estaba perfectamente justificada y creo que ahí se actuó correctamente. Lo que después pasó en otras autonomías es el reflejo de un problema que todavía no se ha solucionado y que gráficamente se resume en la expresión “café para todos”. Lo correcto hubiera sido abordar una reforma de la Constitución pero no se hizo y una vez rota la baraja por una de las partes las demás decidieron hacer lo mismo. Al final, como siempre, el PPC fue el gran sacrificado.
 
¿La necesidad impuesta por la aritmética electoral ha podido hacer que desde Génova se hayan tendido lazos al nacionalismo a través de las personas que integran su directiva regional?
 
Desgraciadamente el sistema electoral hace que partidos con muy poca representación tengan una fuerza decisiva a la hora de formar mayorías y decidir gobiernos. La mejor manera de atajar el problema, amén de una hipotética reforma de la ley electoral, es que el PP crezca en Cataluña y se convierta en una alternativa real de gobierno. Sería la fórmula ideal para colocar a los nacionalistas en su sitio.
 
Usted es católico, ¿cree acertado el giro al centro de su partido, a posiciones en las que la política se desvincula de cualquier norma moral? ¿Cree que está perdido el debate de las ideas en política, que se puede gestionar la política nacional sin atender a principios inmutables?
 
Lo de la centralidad forma parte de eso que se llama políticamente correcto y creo que hemos de superar por elevación este debate absurdo. Yo creo que el PP ha de defender su programa con convicción y con fortaleza, teniendo como referentes la defensa de la familia, la educación, la regeneración moral de la vida pública y una idea de España que respete la igualdad entre todos los españoles que proclama la Constitución. Y esto con independencia de lo que digan sus adversarios políticos y los medios de comunicación. Hay que dejar de pensar en el corto plazo, en los titulares de la prensa de mañana y en la política cutre de partido y orientar el discurso a la consecución del bien común.  En resumen, se trata de estar convencido de que nuestro programa es el mejor para la sociedad, de escoger a las personas más preparadas y decididas para defenderlo y proponérselo a la gente con convicción.
 
La posición del secretario general de su partido, D. Mariano Rajoy, en materia de aborto ha quedado suficientemente clara. La demanda social y el número de años que lleva en vigor la ley que lo despenaliza parecen motivos suficientes para el Sr. Rajoy como para no tener opinión al respecto ¿Cree que el aborto es un tema incómodo para su partido? ¿Cómo ha visto que su partido haya dejado fuera de la Subcomisión del aborto a sus dirigentes más abiertamente provida? ¿Cree que es acertado que en el tema moral, donde la izquierda ha levantado la bandera del radicalismo absoluto (aborto, eutanasia, gays, experimentación embrionaria, niños medicamento…) la oposición opte por no hacer oposición y dar la batalla por vencida o reducirla en la mayoría de los casos a una simple cuestión semántica?
 
Creo que el PP en el tema de la defensa del derecho a la vida  nunca ha promovido iniciativas contrarias a la misma como sí han hecho abiertamente el PNV o CIU. Otra cosa es el tema de las omisiones y aquí sí considero que podría haberse hecho mucho más. A mí me da pena que en estos temas siempre estemos a la defensiva y creo que algún día alguien deberá plantearse en serio pasar a la acción y tomar la iniciativa. Y considero que lo primero que habría que hacer es apoyar y fomentar a los Foros y asociaciones que existen en la actualidad para que poco a poco vayan influyendo en la sociedad. Y una vez se haya hecho ese trabajo de zarpa ,que tan bien ha sabido hacer la izquierda, entonces es cuando habrá que materializarlo en la acción política. Creo que urge poner en marcha estos planes de acción para que actúen en paralelo.
 
Supongo que usted estará en claro desacuerdo con los beneficios que sugiere el PSOE a la asignatura de EpC. Siendo su perniciosidad evidente, ¿considera necesario algún criterio unificador en la enseñanza, arbitrar algún mecanismo que impida a las comunidades autónomas con la competencia de Educación transferida, hacer lo que viene haciendo desde hace décadas, esto es, educar en el odio a España, en la diferencia y en la separación? ¿Cree necesario que el Estado recupere para sí alguna de estas competencias transferidas?
 
El tema de la educación es para mí el más grave  problema que tenemos a día de hoy en España. Este debería ser uno de los ejes de la oposición de nuestro partido y no tanto la economía. Sobre EpC he de deciros que yo he objetado para que no les enseñen esta asignatura a mis cuatro hijos. Creo que no hace falta añadir nada más. Y sobre la recuperación de competencias en materia educativa creo que el estado todavía tiene la suficiente capacidad normativa como para incidir en temas como los que comenta.  De hecho EpC ha sido un ejemplo, malo, de cómo se puede recuperar el terreno perdido en esta materia. 

 

Etiquetas:congreso pp barcelonapp catalán