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Diario YA


 

Qué será, será...

¿Deporte? ¿Ilusión? ¿Espectáculo? ¿Negocio? ¿Ambición? ¿fútbol español? ¿fútbol internacional?

Carlos Usategui. Todo comenzó cómo un ejercicio deportivo; luego era deporte. Continuó con la intención de querer ser el mejor ganando al contrario -que no enemigo-; significando ilusión. Pero aparecieron los orondos hombres de negocios, y descubrieron que podrían llenar sus arcas con sustanciosos beneficios; ahora espectáculo. No satisfechos con los ingresos por dejar ver el deporte apoyados en la ilusión y convertido en espectáculo, quisieron convertirlo en un negocio importante, y abrieron las fronteras para enfrentarse grupos de deportistas de diferentes nacionalidades, lo que redundó en más beneficios. Pero como la ambición, no sé si humana o sencillamente terrestre, no tiene limites, recordaron que en otros tiempos se traficaba con carne humana (esclavos), ¿y por qué no hacer igual que entonces? Eso sí, ahora dándoles una parte -más grande o más pequeña- de la tarta. Lo que nos lleva a la ambición. Lo cuál me hace reflexionar, yo que soy poco reflexivo, que los “Tios Gilitos” -recuérdese al tio del pato Donald- de hoy tienen el “honroso honor” de haber deshecho -y esperemos que no se convierta en desecho- un deporte apoyándose en la ilusión -tan necesaria siempre- de la gente más sencilla; lo que viene perfecto para convertirlo en un espectáculo, igual a negocio, y dónde hacen falta más “gladiadores”, -ahora mejor pagados, pero que pueden caer en el intento-, para seguir saciando su ambición de poder y del vil metal -el becerro de chatarra-, hoy no hay más. Así llegamos al mayor espectáculo de la historia futbolista de España, y más concretamente de Madrid. Nunca antes dos equipos de una misma ciudad se habían enfrentado en final por un trofeo europeo. Si bien es cierto que semana tras semana vemos fútbol internacional en los diferentes campos de fútbol españoles. ¿O es qué el juego que se desarrolla en los mismos es el fútbol español, dónde el conjunto que menos jugadores foráneos tiene en nómina viene siendo de cuatro a ocho? ¿qué pasa cuándo se van, o trafican los orondos sabios con ellos, a otros clubes? Pues que el deporte se lo han cargado. La ilusión, cómo la inocencia, se pierde -o nos la roban-. El espectáculo dura menos que la ilusión, y es más cara. El negocio es para unos pocos “Tios Gilitos”. La ambición es cada vez mayor. Al fútbol español -de raza- le decimos adiós. Y a nuestros pequeños les transmitimos la necesidad de triunfar, basándonos en “la pasta”, sin decirles, en la mayoría de los casos, los principios a seguir. Entonces: ¿qué esperamos? Ahora toca en tierras lusitanas, cuan batallas habidas entre españoles y portugueses, la batalla de la Copa League, ¡ahí es nada! Entre Real Madrid y Atlético de Madrid. Han pasado siglos de la batalla de Montijo, de Elvas, de Ameixial, Estremoz o Évora. De Castelo Rodrigo o Salgadelas. O Montes Claros, o, etc., etc.. Por todos esos lugares van, vamos, a pasar los que entramos en territorio luso -Portugal- para ver “la Batalla del Sábado” (antes hubiese sido la Batalla del domingo). Un país en el que se mezclan las raíces históricas de España y Portugal. ¿Contemplaremos algo de esas raíces?. ¡Ca!. Se hablará de fútbol. Mejor dicho. De quién tiene que ganar. Y cómo tienen que plantear sus estrategias. Porque sabemos más que los profesionales. Y así, divagando, pero con la ilusión, -pagada, eso sí-, por unas horas, nos imaginamos que estamos volviendo a tomar un territorio, hoy amigo, que en otras épocas fue español. Ahora, lo que hace falta es que al retorno a la realidad cotidiana, y después de haber contratado unas horas de ilusión, la Guerra entre “colchoneros y merengues”, termine como el Tratado de Lisboa, en 1640, entre España y Portugal. Ahora entre dos clubes españoles, con selecciones mundiales, en paz. ¡Y que gane el mejor!

Etiquetas:fútbolespaña