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Diario YA

Guerra Civil: Como cualquier familia

Manuel Parra Celaya. Hoy me siento empujado a mirar hacia atrás, quiero decir hacia la historia, cosa que no suelo hacer como saben los lectores. Y no es por culpa mía, sino de los medios de difusión, casi unánimes en el tema, a pesar de que se intento recatarme de su uso en medio de unas vacaciones gozando de la tranquilidad de un pueblo charro.

Es pasmosa la habilidad de los ingenieros de ese subterráneo Ministerio de la Corrección Política

En el fondo, cuestión de ADN: terminología ajustada a las circunstancias

Manuel Parra Celaya. Es pasmosa la habilidad de los ingenieros de ese subterráneo Ministerio de la Corrección Política para poner en circulación una terminología ajustada a las circunstancias y parámetros de obligado cumplimiento y conseguir que las gentes sustituyan en su habla las palabras nefandas -las que evocan conceptos exactos y rigurosos- por eufemismos o circunloquios que se mantengan dentro de lo necesario.

an Jorge es la gran fiesta de Aragón y de Cataluña

ROSAS, LIBROS… Y ODIO

Manuel Parra Celaya. San Jorge es la gran fiesta de Aragón y de Cataluña, Sant Jordi en esta última. Al parecer, el personaje histórico fue un soldado romano de Capadocia quien, convertido al cristianismo, supo dominar sus instintos y llegar así al camino de la santidad; ese es el símbolo que representa el dragón alanceado por el santo: la victoria sobre el pecado, un vencerse a sí mismo.

Una fuerte tendencia a la agresividad

MANUEL PARRA CELAYA. Si nos dejamos sugestionar por los medios de difusión, resulta que en nuestra sociedad española subyace una fuerte tendencia a la agresividad, que se pone de manifiesto en numerosas ocasiones y en los más variados ámbitos; a veces, entre las noticias de relumbrón y la crónica deportiva, hay telediarios que nos recuerdan aquel periódico de sucesos que se llamó El Caso. No hay ni que decir que, en paralelo y como consecuencia, se está extiendo un tremendo morbo social, ávido de este tipo de nuevas.

YO CONFIESO…

Según la nueva ley de memoria histórica, estando las montañas nevadas no se puede ir con la mirada clara

MANUEL PARRA CELAYA. Hace escasos días, con respecto a los nuevos proyectos de memoria histórica, dejé caer en un artículo las siguientes palabras: Nuestros recuerdos, nuestras evocaciones de una lejana, alegre e ilusionada juventud, nuestra intrahistoria, común y particular, pueden caer fácilmente bajo el peso de una ley inicua. ¿Será delito craso contar una anécdota campamental a tus hijos o nietos? ¿Podría ser objeto de sanción y objeto del Código Penal tararear en la ducha una vieja canción de marcha? (…)

MI SUEÑO AMERICANO

Manuel Parra Celaya. Pues sí, yo también tengo mi sueño americano, aunque no coincida con ese que dice el Sr. Trump que está en su mejor momento. Consiste en cruzar el charco y tomar contacto con algún lugar de Hispanoamérica (no Latinoamérica, por favor, Su Santidad).  Porque resulta que, entre mis muchas carencias, figura precisamente esa. Ni yo ni ninguno de mis antepasados (que yo sepa) llevó a cabo ese viaje; por eso, una vez tuve que responder a un alumno de inequívocos rasgos mestizos, que me afirmaba que los españoles solo habían ido a América a robar y a violar indias, la lindeza siguiente: Serían tus ancestros, porque los míos no se movieron de aquí.

a quien me preguntaba respondía que se trataba de un voto simplemente españo

LAS TRES PES

MANUEL PARRA CELAYA    Empecé a escribir estas líneas en el llamado día de reflexión, es decir, la víspera de las elecciones autonómicas catalanas. Poco tenía que reflexionar entonces, porque tenía ya mi voto decidido; por supuesto, a favor de la unidad de España. A pesar del mantra constante de los políticos, me negaba y me niego a llamarlo constitucional, porque no se trataba de votar sobre una ley que estaba y está en vigor; las leyes se acatan, por mor del civismo, sin renunciar por ello a las expectativas de su mejora y transformación cuando los idus sean propicios; además, no dejaba de pensar que en varios apartados del texto constitucional se encierra el busilis de la actual crisis de Cataluña.

VOTA POR MÍ

MANUEL PARRA CELAYA    He recibido un agradable e impactante mensaje de un amigo salmantino en el que, junto a su abrazo, me reitera su decidida apuesta por la unidad española y, como él no puede, lógicamente, votar en las elecciones autonómicas del día 21, me invita a hacerlo en su nombre con un simpático vota por mí.
 

RASPUTINAJE

MANUEL PARRA CELAYA. Tomo prestada la palabreja que preside este artículo de un neologismo acuñado en una lectura de Josep Pla, el genial escritor ampurdanés ahora silenciado y olvidado por el nacionalismo, que no considera catalanes a quienes, en el pasado o en el presente, no comulgan con sus disparatadas ideas.   Rasputinaje: confieso que me sorprendió el término. Ya saben: Rasputín fue un siniestro personaje de la Rusia de los Romanov, entre místico, sanador, embaucador y consejero de la corte; un extraño monje que, con un tremendo poder de sugestión y unas prácticas pseudorreligiosas, encandiló a la propia zarina y casi llegó a dirigir los destinos de Rusia en los años precedentes a la revolución. La leyenda se une a la historia en este punto, pero, según parece, una conjura dirigida por el príncipe Yusúpov acabó con la vida de este personaje, primero con un intento de envenenamiento y luego con cuatro tiros.

EL DISCURSO DEL ADVERSARIO

MANUEL PARRA CELAYA Al adversario, por definición, hay que vencerlo. Cualquier duda o vacilación al respecto es presagio de una derrota propia, ocasionada por falta de convicción en la propia causa. Así, el espectacular crecimiento del separatismo en Cataluña en las últimas décadas se debe, no solo a las estudiadas y aplicadas estrategias, sino a la debilidad del Estado español que debía hacerle frente; y esto, como todo el mundo sabe, puede aplicarse sin distinción a los sucesivos gobiernos de izquierda y de derecha. Nuestra conclusión es que este Estado, fuer de proclamarse liberal, no cree ni en sí mismo.