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Diario YA

Ser admirador no equivale, sin embargo, a adquirir la categoría de friki ni de compartir todos y cada uno de sus puntos de vista

EL ESCEPTICISMO DE PÉREZ-REVERTE

Manuel Parra Celaya. No puedo ni debo ocultar que soy un admirador de Arturo Pérez-Reverte, cuyos libros ocupan un buen lugar de mi biblioteca y del que procuro puntualmente seguir sus artículos, titulados acertadamente Patente de corso, en El Semanal. Ser admirador no equivale, sin embargo, a adquirir la categoría de friki ni de compartir todos y cada uno de sus puntos de vista, cosa que me parece que no sería del agrado del autor. No obstante, suelo identificarme con muchas de sus opiniones, especialmente si se refieren al mundo que nos ha tocado vivir.

OTRA VEZ LOS TRESCIENTOS…

Manuel Parra Celaya. Ya saben que no me refiero a los espartanos de Leónidas que sucumbieron heroicamente en el paso de las Termópilas frente a los huestes persas; tampoco, al poema de Tennyson (Por el valle de la muerte, cabalgaban…), que ahora mismo no recuerdo si eran ese número o más el de los lanceros británicos que cargaron contra los cañones rusos en la guerra de Crimea. Mi referencia es mucho menos épica, bueno, absolutamente nada épica…

DESDE OTRAS PERSPECTIVAS

Ante el artículo Ofensas de Jon Juaristi

Manuel Parra Celaya. Me confundió la entradilla del artículo Ofensas, de Jon Juaristi, en el ABC del domingo pasado, que mencionaba una catalanización de España; tras su lectura, aparte de confuso, me sentí decepcionado, porque se limitaba a tratar de política, con todos los lugares comunes consabidos, de la tediosa o crispante política actual de España. No de lo que yo, ingenuo de mí, creía, y que me traía a la memoria aquellas palabras de Juan Maragall: El catalanismo, para ser españolismo, ha de ser heroico, y su primera heroicidad ha de ser la de vencerse a sí mismo (La Patria nueva, 1902).

lazos amarillos en los campanarios y frontispicios de los edificios religiosos en multitud de pueblos y ciudades de Cataluña

EL CAMPANARIO Y LA ESTELADA

MANUEL PARRA CELAYA. No hablamos a humo de pajas: proliferan en las redes cientos de fotos que atestiguan la presencia constante de esteladas y de lazos amarillos en los campanarios y frontispicios de los edificios religiosos en multitud de pueblos y ciudades de Cataluña. Ahora hace justamente un año cuando se divulgó aquella instantánea de la celebración de la Eucaristía como coartada del recuento de papeletas del supuesto referéndum; un sacerdote, revestido para oficiar, tenía a su derecha la mesa donde se afanaban los interventores, a resguardo de supuestas intervenciones de la policía estatal, que no de los Mossos d´Esquadra, claro.

Es de suponer el impacto publicitario que tendrá la reconversión de personajes tan queridos en los nostálgicos adultos

ESTO TIENE TRUCO

Manuel Parra Celaya. No sé si recuerdan este popular timito que acuñó -corríjanme si me equivoco- el cómico y showman Joe Rígoli hace bastantes años, pero, sea o no correcta mi atribución al personaje, es aplicable a todo un mundo artístico, televisivo y cinematográfico en nuestros días a escala planetaria. Es de suponer el impacto publicitario que tendrá la reconversión de personajes tan queridos en los nostálgicos adultos

a quienes se han fabricado un espléndido currículum académico, repleto de orlas, bucetas de todo a cien y sonoras titulaciones

LOS FANTASMAS

Manuel Parra Celaya. No, no teman, no voy a convertir este artículo en una versión de Cuarto Milenio y referirme a la profanación de tumbas a que son tan aficionados quienes saben que el que controla el pasado domina el presente; y no quiero repetirme después de haber dado la palabra a Orwell la semana pasada. No son, pues, espectros del ayer a los que me refiero, sino fantasmas actuales, según la 5ª acepción que da la RAE a esta palabra: Persona envanecida y presuntuosa, llevada a la docta casa desde los mentideros públicos de la gente de a pie, entre la que me encuentro. Concretamente, a quienes se han fabricado un espléndido currículum académico, repleto de orlas, bucetas de todo a cien y sonoras titulaciones de las más rimbombantes y esotéricas especialidades.

AL DERECHO O AL REVÉS

Ahora, en Cataluña, se ha creado una legalidad paralela

Manuel Parra Celaya. Cuando escucho latiguillos y lugares comunes del calibre de esto es un Estado de Derecho o todos estamos sometidos a las leyes por igual, me acometen, cada vez más, unas irresistibles ganas de reír, solo atemperadas por una permanente sensación de pena, como ciudadano español de a pie.

Ocurre que el Ayuntamiento de Barcelona que preside la señora Inmaculada Colau amenaza con multar las floristerías

EL FEÍSMO COMO CONSTANTE

Manuel Parra Celaya. Ocurre que el Ayuntamiento de Barcelona que preside la señora Inmaculada Colau amenaza con multar las floristerías que exponen tradicionalmente su mercancía en las aceras; compro un ramo el otro día y el vendedor me corrobora la noticia con gesto de resignación. Ignoro si se ha cumplido ya la amenaza; acaso sea una forma más de intimidación al ciudadano, movida por el ávido afán recaudatorio conocido por todos. Tampoco me ha llegado si se trata de una iniciativa local o de una consigna, común a todos los consistorios gobernados por progresistas. En todo caso, seguro que la novedad creará escuela y adquirirá rango de norma, como lo fueron en su día las horribles plazas duras, tan caras a los socialistas.

ANOCHE SOÑÉ QUE VOLVÍA A ESPAÑA…

Manuel Parra Celaya. Antes de que un susceptible lector me lo recrimine, lo confieso de pleno: este título está hábilmente plagiado del comienzo de Rebeca, con la importante salvedad de que lo que representaba una pesadilla para la protagonista de la novela es un buen sueño, y aun esperanza, en quien escribe estas líneas.

FUNDAMENTALISMO CONSTITUCIONAL

Manuel Parra Celaya. Me llegó la información de que Albert Rivera -el verdadero derrotado en la moción de censura, como dije en un artículo anterior- ha hecho unas declaraciones por radio en las que se muestra partidario de ilegalizar la Fundación Francisco Franco y, de paso, a todas aquellas fundaciones o asociaciones que vayan en contra de la Constitución.