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Diario YA

No puede calificarse de tardío el reconocimiento universal a la obra

Reconomientos tardíos a la obra de Gabriel García Márquez

Manuel Parra Celaya. No puede calificarse de tardío el reconocimiento universal a la obra de Gabriel García Márquez, quien recibió merecidos laureles en vida por su aportación impresionante a la literatura hispánica; se ha ponderado su genialidad como escritor, como creador de mundos de ficción, como discípulo de Cervantes… Comparto plenamente los elogios vertidos, pero dejo para plumas más avezadas que la mía a la crítica literaria su ampliación.

la celebración del Aberri Eguna

Espirales y círculos cerrados: "España ya no es una”, vociferaba un líder del PNV

Manuel Parra Celaya. La alegría y la paz interior de este domingo de Resurrección han estado a punto de verse alteradas por la costumbre de ver y oír las noticias por televisión, eso que nuestros mayores llamaban el parte, por reminiscencias de una ocasión bélica que ojalá no vuelva a repetirse. En este caso concreto, se ha tratado de la celebración del Aberri Eguna, apoteosis de la mitología del nacionalismo vasco; un líder del PNV, cuyo nombre lamento mucho no haber recordado, vociferaba que “España ya no es una”.

No envidio la labor del historiador

La historia bajo control

Manuel Parra Celaya. No envidio la labor del historiador, especialmente cuando se campo de acción se centra en la época contemporánea. Además de atenerse a la posible deontología que exige su profesionalidad (búsqueda de fuentes y datos, fidelidad, interpretación de los mismos con criterios científicos, máxima objetividad, variedad de enfoques…), debe velar porque el resultado de sus trabajos sea acorde con las verdades oficiales y no se aparte ni un ápice de las instrucciones.

Las Naciones-Estado -España en nuestro caso- no son patrimonio ni de una dinastía ni de un gobernante

¡España no nos pertenece, señores!

Manuel Parra Celaya. Las Naciones-Estado -España en nuestro caso- no son patrimonio ni de una dinastía ni de un gobernante, pero tampoco lo son de una generación determinada, que, seducida por los sofismas de una oligarquía, puede hacer mangas y capirotes del esfuerzo (y de la sangre) de sus antecesores. Ni una parte de una Nación -Cataluña en mi caso- puede atribuirse ese derecho divino de romper una unidad de siglos, ni el conjunto de todos los españoles tendría legitimidad histórica y ética para aprobarlo en su caso, por mucho que lo proclamen constituciones, parlamentos y gobernantes, siempre transitorios, de esa nación.

¿Problema de ignorancia?

Manuel Parra Celaya. La semana pasada centraba mi artículo en la escenificación del número de los verificadores, que probó una vez más que el PNV sigue recogiendo las nueces. Reconozco que quizás me excedí en mi opinión sobre esos personajes, pero es que uno está muy quemado en todo lo que afecta al separatismo, sea en forma terrorista y violenta, sea de guante blanco, traje y corbata de seda, sea de sacristía.